Mariano Rivera. (John Minchillo/AP)

PANAMA -- Mariano Rivera tiene una gran razón para pavonearse nuevamente tras su reciente retiro del béisbol: cumplió su sueño de traer a su tierra natal a los Yanquis de Nueva York.

El hasta hace poco estelar cerrador del club neoyorquino no esconde su orgullo y su alegría de ver finalmente al equipo de toda su vida de regreso a Panamá tras varias décadas, esta vez para disputar dos partidos de pretemporada contra una escuadra de los Marlins de Miami.

La publicitada "Serie de la leyenda", que se jugará el sábado y el domingo en el estadio Rod Carew de la capital panameña, forma parte de la pretemporada de las Grandes Ligas, pero más que todo es un nuevo homenaje a la ilustre carrera del retirado lanzador panameño, en esta ocasión frente a sus compatriotas.

Rivera está con el pecho inflado; lo está disfrutando. Y los Yanquis también, pues el viaje se presenta como una oportunidad para que los dirigentes y jugadores del club conozcan la tierra de uno de los jugadores más queridos de su historia y, al mismo tiempo, visitar el centenario Canal de Panamá.

"Me siento como un pavo real", dijo Rivera con una amplia sonrisa a la prensa horas antes del arribo de los Yanquis el jueves por la noche. "Muy contento, de verdad. Era mi sueño traer a mi equipo, a mis compañeros, para que pudieran disfrutar mi tierra, jugar y darnos de su talento".

Pero también para que "nuestros jóvenes y adultos, que son fans de los Yanquis y no pueden viajar a los Estados Unidos, puedan disfrutar y ver a los jugadores de los Yanquis", añadió.

Rivera esperó el jueves la llegada de su ex equipo en la terminal del aeropuerto internacional. Dirigentes y jugadores bajaron del avión luciendo sombreros tipo Panamá.

Los Yanquis, al igual que los Marlins, traen una parte de su plantilla. El resto de sus escuadras jugarán el fin de semana en duelos de pretemporada en la Florida.

Sin embargo, los Yanquis llegaron con su capitán Derek Jeter, amigo de Rivera y único sobreviviente en Nueva York de un grupo de jugadores que ganó tres coronas de Serie Mundial consecutivas entre 1998 y 2000. Ellos fueron Jorge Posada, Andy Pettitte y Rivera, los dos últimos se retiraron la pasada temporada.

Jeter está de regreso después de verse limitado a 17 partidos en el 2013 luego de romperse el tobillo, y el mes pasado anunció que se retirará al final de la temporada del 2014.

El as de la rotación de los Yanquis, CC Sabathia, el bateador designado Alfonso Soriano y el relevista David Robertson, quienes también jugaron con Rivera, forman parte del viaje.

Robertson, quien también vería acción, tomará este año el rol de cerrador dejado por el panameño.

El piloto Joe Girardi, quien fue compañero de Rivera en su época de jugador detrás del plato y también dirigió al panameño, no podía perderse el viaje. Durante esta semana ha destacado lo importante que es el evento para los Yanquis y Rivera; ha bromeado de que utilizaría al panameño como jardinero y ha ensalzado la visita al canal.

Rivera, de 44 años y oriundo del pueblo pesquero de Puerto Caimito, se retiró el año pasado tras 19 temporadas consecutivas con los Yanquis, en las que estableció el récord histórico de salvamentos con 652.

El panameño fue objeto de numerosos reconocimientos y emotivos homenajes durante su última campaña en campos de equipos rivales y en la casa de los Yanquis.

"Esta serie es significativa, ya que se está honrando una leyenda del juego", destacó a The Associated Press Sara Loarte, directora de la compañía que organiza el evento para Grandes Ligas. "Mariano ha sido un gran embajador para los Yanquis y las mayores".

"Y Panamá ha sido siempre un mercado beisbolero, ya que tanto talento ha surgido de aquí", agregó.

El viernes por la noche, Rivera será el anfitrión de una cena que tiene como fin recolectar dinero para el hospital del niño en Panamá.

Los Yanquis y los Marlins respaldarán ese evento benéfico, dijo Loarte.

Decenas de niños de Puerto Caimito, en tanto, serán llevados a presenciar los dos partidos el fin de semana.

La última vez que los Yanquis visitaron a Panamá fue en 1947, cuando disputaron aquí varios duelos con los entonces Dodgers de Brooklyn. Un año antes habían llegado a suelo canalero en medio de una gran euforia y con el gran Joe DiMaggio para algunos partidos con un equipo profesional panameño.

"Estamos sumamente contentos y esperamos que el pueblo disfrute este regalo", manifestó Rivera.