José Altuve y Bo Porter. (Carlos Osorio/AP)

¿Cuánto tiempo puede tomar un desmantelamiento? ¿Acaso hay un límite en lo que un equipo se desarbola sin sonrojo alguno? ¿Alguien debería intervenir para evitar que se pierda con tanta desidia?

Ya poco se puede hacer ahora con respecto a los Astros de Houston, la franquicia que se ha encargado de obrar el remozamiento más radical en la historia.

La pasada temporada fue la tercera consecutiva en la que los Astros terminaron con el peor récord de las mayores, un triste balance de 51-111, perdiendo sus últimos 15 juegos.

También fue el tercer año seguido en el que batieron el récord de reveses de la franquicia, cuyo máximo total previo había sido de 97. La cifra ha ido en aumento: de 106 a 107 a 111.

Buena tarea del gerente Jeff Luhnow, al apilarse de prospectos con todos los jugadores que canjearon y las selecciones de draft que recibieron por perder demasiado. Mala suerte por los fanáticos de Houston por ver un béisbol espantoso.

Pero pescaron al torpedero puertorriqueño Carlos Correa y al pitcher Mark Appel, los números uno de los drafts previos. Y tendrán derecho al primer turno en el próximo que se realizará en junio.

De repente, la estrategia de los Astros empieza a rendir frutos esta campaña, aunque lo más previsible es que vuelvan a tener la peor marca. Pero una señal de progreso es que no rompan el récord de derrotas.

AL FIN SE GASTA:

Para comenzar, los Astros edición 2014 han añadido talento. Por primera vez tras varios años de enfoque a las ligas menores, han invertido algo de dinero.

El costo de su nómina del año pasado fue de apenas 30 millones de dólares, la más barata entre los 30 equipos Grandes Ligas. Ahora están rozando los 45 millones.

Contrataron al pitcher Scott Feldman por tres años y 30 millones para liderar la rotación. Desembolsarán 7,35 millones por el jardinero Dexter Fowler, adquirido en un canje con los Rockies de Colorado. También invirtieron 8,2 millones en los servicios de Jesse Crain, Chad Qualls y Matt Albers con el expreso objetivo de mejorar un bullpen que malogró 29 rescates en 2013.

LO QUE DEBE SALIR BIEN:

Un porvenir reluciente depende de los avances de sus prospectos, que todavía deben tardar un par de años, para que puedan decir que están en condiciones de tutear a sus rivales en el Oeste de la Liga Americana.

El más destacado --y el que más se perfila para debutar esta campaña-- es George Springer, un jardinero de 24 años que bateó 37 jonrones, remolcó 108 carreras y se robó 45 bases en las menores durante 2013.

También podría hacerlo el primera base Jonathan Singleton, si logra enderezar el rumbo luego que en 2013 cumplió una suspensión de 50 juegos por consumo de marihuana. Singleton confesó a The Associated Press que es un adicto a la droga y que está tratando de superar.

Y este podría ser la temporada en la que Appel y el también derecho Mike Foltynewicz puedan unirse al equipo grande. Appel está muy adelantado, pese a que fue seleccionado en el draft hace menos de un año, mientras que Foltynewicz es dueño de una recta que ha rozado las 102 millas por hora.

Correa, de 19 años, subirá otra escalón, seguramente en Doble A. El año pasado, en Clase A, bateó para .320 con 33 dobles y 86 remolcadas.

La cuestión con los prospectos es que no hay garantías de que darán la talla al llegar el momento de la verdad en las mayores, pero los Astros disponen de tantas promesas que se pueden dar por satisfechos con que dos o tres se consagren con éxito.

EL PEOR ESCENARIO:

Feldman no es un as como tal, digamos que un lanzador capaz. Su marca el año pasado fue de 12-12 de efectividad en 30 aperturas con los Cachorros y Astros. Pero necesitan tener a alguien con experiencia que sirva de modelo para su pelotón juvenil de brazos, como Jarred Cosart y Appel.

En teoría, Fowler es el primer bate que no han tenido desde que Michael Bourn fue canjeado en 2011. Viene de una campaña con promedio de .263, 42 impulsadas y 19 robos. Sin embargo, sus números dentro y fuera de casa fueron disparejos. Su OPS en Colorado fue de .880 y de visita se desplomó a .694.

El bateador designado Chris Carter lideró al equipo con sus 29 jonrones, la mayor cantidad desde que Lance Berkman sacudió la misma cantidad con el uniforme de los Astros en 2008. Pero se convirtió en apenas en el cuarto pelotero en la historia con 200 ponches, luego de encabezar las mayores con 212.

También disponen del segunda base venezolano José Altuve (.283 y 31 dobles), el receptor Jason Castro (.276 y 18 jonrones) y el tercera base Matt Domínguez (21 jonrones y 77 remolcadas). Gente como el inicialista Marc Krauss, los jardineros L.J. Hoes y Robbie Grossman y el campocorto dominicano Jonathan Villar son los ocupantes transitorios de puestos que esperan el arribo de prospectos.