Clint Hurdle

Don Mattingly sacó a los Dodgers del bache que atravesaron durante 10 semanas de la temporada regular con la ayuda del cubano Yasiel Puig, Ricky Nolasco, Michael Young, el dominicano Hanley Ramírez y las otras piezas de lujo que les confirió su nómina de US$230 millones.

Los Bravos del capataz cubano Fredi González regresaron a la postemporada tras sumar 94 victorias en el 2012.

Por su parte, Clint Hurdle rompió con dos décadas de sequía de playoffs en Pittsburgh. Si hay un galardón que luce tener un ganador obvio, es el premio al Manager del Año en la Liga Nacional.

Hurdle es el favorito para dicho premio tras inculcarle orgullo y confianza a un equipo que había sido el hazmerreir del béisbol durante 20 años. Simple y llanamente, Hurdle logró reconectar a los Piratas su larga tradición y con su ciudad al conducirlos a 94 victorias y una asistencia de 2,256,862.

Reanimar a la fanaticada es clave, pero por eso no se otorgan premios. Darle vida al clubhouse y a la cueva con vibras positivas y alentadores, implementar una estrategia sólida y maximizar los puntos fuertes de cada jugador - esa son las cualidades que se elogian en un manager.

"Es muy optimista y eso es clave", dijo el jardinero de Pittsburgh, Andrew McCutchen, recientemente acerca de su manager. "Es un reto mantenerse tan optimista y positivo a diario como lo hace él".

En general, es difícil precisar el impacto de un dirigente- más allá de las victorias del equipo, por supuesto - pero ese no es el caso con Hurdle. Aunque el coach de pitcheo, Ray Searage, y el coach del bullpen, el cubano Euclides Rojas, fueron de mucho ayuda a la hora de implementar el plan del capataz, la forma en que Hurdle usó a sus relevistas fue clave para el éxito de los Bucaneros.

Una de las prioridades del club de cara a la temporada del 2013 era que su rotación les diera más entradas y así redujera la carga del bullpen, un factor que contribuyó al desplome del equipo en el 2012. Ese no fue el caso; de hecho, los abridores de los Piratas lanzaron 10 entradas menos que el año pasado. No obstante, jamás se desmoronaron, gracias en parte al cuidado que Hurdle tuvo con sus relevistas.

Esta no es la primera vez en su carrera como capataz que Hurdle ha reunido argumentos sólidos para el premio al Manager del Año en el Viejo Circuito. Aunque en aquel entonces no se revelaban los finalistas para dicho galardón, a Hurdle se le consideró uno de los candidatos favoritos en el 2007 tras conducir a los Rockies de Colorado a la postemporada con una recta final impresionante.

En esa ocasión, el premio fue otorgado a Bob Melvin, cuyos Diamondbacks de Arizona ganaron el Oeste de la Liga Nacional al terminar medio jugo por encima de los Rockies en dicha división. Ahora, Melvin está entre aquellas personas que creen que Hurdle está a punto de recibir el reconocimiento que merece.

"Esta ha sido su mejor labor y por mucho", dijo Melvin en una visita reciente a Scottsdale, Arizona, donde fue exaltado al Salón de la Fama de la Liga Otoñal de Arizona. "Clint siempre ha tenido un impacto enorme, pero esta campaña fue su revelación. Me quedaré muy sorprendido si no gana el premio".