John Farrell. (Matt Slocum/AP)

BOSTON -- John Farrell tiene una rara oportunidad. Si sus Medias Rojas pueden vencer a los Cardenales en la serie Mundial que arranca este miércoles con el Juego 1 en el Fenway Park, se convertirá en apenas el quinto lanzador en la historia de Grandes Ligas en guiar a un equipo al título.

No ha sucedido en 25 años, y consideren que este es el 108vo Clásico de Otoño.

"Hasta que ustedes sacaron el tema, no tenía idea de ello", dijo Farrell previo a la sesión de entrenamiento de los Medias Rojas el lunes en el Fenway. "Veo esto como que somos un equipo compitiendo por el título sin importar qué antecedentes haya, o cuales sean las experiencias pasadas. Esta es una oportunidad única".

En efecto. El primer pitcher en llevar a un equipo a un titulo de Serie Mundial, irónicamente, fue Eddie Dyer con los Cardenales sobre los Medias Rojas en 1946 en una épica serie de siete juegos que terminó con un tiro tardío de Johnny Pesky al plato mientras Enos Slaughter anotaba la carrera ganadora. Esa fue la primera de cuatro ocasiones en que ambas escuadras se han enfrentado en un Clásico de Otoño.

Los otros capataces son Bob Lemon con los Yankees en 1978, Dallas Green con los Filis en 1980 y Tommy Lasorda con los Dodgers en 1981 y 1988. Ese cuarteto acumuló 242 victorias. Lemon, el derecho integrante del Salón de la Fama quien jugó toda su carrera de 13 años para los Indios, logró 207 de ellas.

Las estadísticas previamente mencionadas apuntan hacia un par de anomalías: Los grandes lanzadores no dirigen y los pitchers, en general, no parecen convertirse en grandes capataces. En las Mayores este año, antes de la ola de despidos y retiros, había más managers de minoría (cuatro) que pitchers (dos). Aparte de Farrell, Bud Black de los Padres es el otro.

Black dijo que él y su buen amigo Farrell forman parte de una escuela diferente de ex lanzadores, quienes han pasado por todos los rangos y trabajado una buen cantidad de tiempo como coaches de pitcheo antes de ascender en sus carreras para convertirse en jefes de la cueva.

"Creo que existe un poco de partidismo acerca de convertir a los pitchers en managers", manifestó Black cuando fue contactado vía telefónica el lunes. "Prácticamente la mitad de un equipo son lanzadores, por lo tanto la directiva de un club siente que si cuentan con un buen coach de pitcheo, entonces lo mejor es aguantarlos y mantenerlos en ese departamento. Creo que existen muchos grandes ex lanzadores de Grandes Ligas que pueden ser buenos capataces. Sólo es cuestión de darles la oportunidad".

Black y Farrell han tomado caminos similares. Black, ex pitcher zurdo, tuvo por mucho una mejor carrera como jugador, obteniendo 121 victorias para cinco equipos en 15 temporadas, y fue el abridor por los Reales cuando superaron a los Cardenales en aquella Serie Mundial que se fue a siete juegos en 1985. Farrell, lanzador derecho, tuvo foja de por vida de 36-46 para tres clubes y se perdió dos campañas completas a la mitad de su carrera de 10 años debido a una lesión en el codo y una operación Tommy John. Fueron compañeros en Cleveland de 1988 a 1990.