Yasiel Puig. (Christian Petersen/Getty Images)

PHOENIX -- Los detalles sobre la infancia del cubano Yasiel Puig, la travesía desde su patria hasta Los Angeles, y todas las alegrías y tristezas por las que pasó antes de unirse a los Dodgers y convertirse en uno de los jugadores más populares en la Gran Carpa podrían salir a la luz pronto.

Posiblemente cuando las piezas de su vida se junten podrían dar más información sobre el hombre que se ha apoderado del mundo del béisbol. Los detalles podrían dejarnos saber mejor lo que corría por la mente de un joven Puig, el muchacho extrovertido quien nadie -- ni su padres, ni definitivamente ninguno de sus entrenadores -- podían controlar cuando corría por las bases o atrapando un elevado con una mano.

Puede ser que un día todos comprendan lo necesario para que peloteros como Puig dejen atrás sus amigos, su familia y toda su vida en la isla y comenzar de nuevo en una gran urbe en un país ajeno al suyo, porque el estelar guardabosque se lo dirá. Pero el caso misterioso de Puig -- por qué juega de la manera en que lo hace o actúa como si tuviera más experiencia en Grandes Ligas de que la que tiene -- nunca tengan sentido porque el jardinero no quiere que nadie resuelva el misterio de su vida.

Cabe la posibilidad de que Puig sepa exactamente lo que hace.

Lo que sabemos de Puig es lo siguiente: Es un enorme talento que le encanta jugar al béisbol. No le gusta mucho la atención de la prensa, y su estilo único está maravillando al mundo del béisbol. La Puigmanía solamente lleva un mes, y hay una gran posibilidad de que llegue a su más alto punto en el Juego de Estrellas del 2013 si gana el Voto Final de la Liga Nacional.

En un periodo de más de un mes, la estrella de 22 años de edad se ha convertido en un nombre común. Sus talentos han sido comparados con los logros sobre el terreno de la leyenda Joe DiMaggio y la relación de Barry Bonds con la prensa fuera del diamante.

"Este mes ha sido inolvidable", expresó Puig. "Estoy agradecido que esto haya pasado en mi vida. Estoy contento, también por mis compañeros y todos los aficionados de Los Angeles. Todos me han apoyado en este mes. Estoy contento por todos los aficionados".

Desde la llegada de Puig, los fanáticos han tenido muchos motivos para alegrarse. Ha conectado al menos dos imparables en 17 de sus primeros 34 compromisos y según SABR, Puig es el segundo jugador desde 1950 en mantener un promedio sobre los .400 en al menos sus primeros 130 turnos.

Desde su debut el 3 de junio, el bateador derecho encabeza la Gran Carpa en hits con 55 y se encuentra entre los líderes de las Grandes Ligas en promedio, jonrones, porcentaje de embasarse y porcentaje de slugging. El novato terminó el mes de junio con 44 indiscutibles, segundo en la historia en el primer mes de una carrera detrás de DiMaggio, quien pegó 48 en mayo de 1936.

Los Dodgers tienen foja de 21-13 desde que Puig debutó, y están ascendiendo rápidamente en la tabla de posiciones de la División Oeste de la Liga Nacional. Los Dodgers barrieron la serie de tres partidos en contra los D-backs -- líderes de la división -- y están a 1 ½ juegos de la cima.

Puig también ha tenido que pagar el precio de la fama, y ha manejado de una manera poco común las peticiones de reporteros que quieren compartir su historia con el mundo. A diferencia de la mayoría de jugadores, Puig se rehúsa a hablar antes de los encuentros. Y es difícil encontrarlo cuando terminan los partidos.

El cubano dice que parte de la falta de confianza en la prensa viene de sus días como miembro de la selección de Cuba, cuando surgieron informes de que se robó algo de una tienda durante un torneo internacional en Rotterdam, Holanda. Puig también estuvo asombrado cuando se enteró que fue descrito como temperamental después de la trifulca del mes pasado con los D-backs en Los Angeles -- encuentro en el que fue golpeado en la cara por un lanzamiento del abridor de Arizona, Ian Kennedy -- y eso ayudó a fijar su opinión de los medios.

"En Cuba, no había mucha prensa. Aquí, mucha prensa me sigue, y es algo que no me gusta mucho. Es posible que no entiendan la situación en la que estoy", manifestó Puig. "No soy una mala persona, simplemente no me gusta toda la atención de la prensa y no me gusta la fama. Me estoy divirtiendo y quiero que mi equipo se lleve todos los titulares. Hay muchos muchachos en el bullpen o en la cueva que están esperando su turno para hablar. No es que no quiera dar una entrevista, solamente no quiero que toda la prensa se enfoque en mí".

El amor entre Puig y los aficionados es mutuo. Le gusta apoderase del escenario, tirar su bate con lujo; gestos y estilo que se ven solamente en la pelota caribeña.

"Es un buen muchacho", señaló el dirigente de los Dodgers, Don Mattingly. "Esto es mucho para él. Debes verlo desde ambas partes. Solamente quiere jugar. No es justo ponerlo entre todo esto y decir, 'Manéjalo sin problemas'. Esperas que no se le haga difícil todo esto. Los reporteros deben tener paciencia".

Puig tiene bastante energía, que surge con esfuerzo y estilo, pero ha demostrado que es propenso a caer víctima de su fervor, en ocasiones siendo retirado corriendo las bases o tratando de retirar al corredor en lugar de tirarle la pelota al cortador. También es seguro que le dará swing al primer lanzamiento durante un turno si la pelota pasa cerca del plato. También cabe una gran posibilidad de que haga contacto.

"He sido un jugador agresivo desde pequeño, y por eso le agradezco a mi padre y a los entrenadores que han trabajado conmigo durante varios años", dijo Puig. "Es mi estilo. Pero en este juego, aprendo a que debes dejar que muchachos como [el dominicano] Hanley Ramírez y [el mexicano] Adrián González hagan sus trabajos. Me siento mal cuando cometo un error, pero ellos me ayudan cuando eso sucede. Estoy trabajando en eso. Siempre daré mi mayor esfuerzo, pero me estoy dando cuenta de que debo ser más calmado".

Si gana el Voto Final, Puig se unirá para el Juego de Estrellas en Nueva York a sus compatriotas: el serpentinero de los Rojos, Aroldis Chapman; el abridor de los Marlins, José Fernández y el jardinero de los Atléticos, Yoenis Céspedes, quien fue agregado al equipo de la Liga Americana para el Festival de Jonrones.

"Hemos estado trabajando todos los días para estar aquí. Hemos jugado por todo el mundo y en ligas diferentes", manifestó Puig. "En Cuba, hemos jugado porque amamos el béisbol. Aquí jugamos por los aficionados también. Sabemos cómo jugar y por eso habemos muchos aquí".