Los Piratas han sabido triunfar en los juegos apretados. (AP)

Los Piratas de Pittsburgh tienen suficiente calidad para ganar la Serie Mundial. ¿Cuánto tiempo hacía que no decíamos algo semejante?

Esta edición de los Bucaneros es un testimonio de la reconstrucción del equipo de parte del gerente general Neal Huntington, del buen manejo del equipo del manager Clint Hurdle y del jardinero central Andrew McCutchen, cuyo compromiso de seis años con el club lo empezó todo.

Ahora bien, hay que tener cuidado a la hora de hablar de los Piratas. Tanto en el 2011 como el 2012, Pittsburgh empezó bien y pero colapsó en la segunda mitad de la campaña. Si el equipo llegar a jugar en octubre-y qué grande sería ver el PNC Park lleno y ruidoso-Huntington sentiría alivio al igual que felicidad.

Han sido seis años de una difícil reconstrucción de los Piratas. Huntington lo ha hecho a través de selecciones inteligentes en el draft y otras adquisiciones astutas.

Con 46-20, Pittsburgh lleva la segunda mejor marca de Grandes Ligas, a pesar de tener apenas la cuarta mayor nómina.

Hay que ver algunos ejemplos de los buenos movimientos de Huntington. El GG se arriesgó con Gaby Sánchez, quien bateaba .202 en los Marlins en el momento de hacerse el cambio. También realizó el canje con los Yankees por A.J. Burnett, quien aprovechó el cambio de escenario para volver a brillar en Pittsburgh. Además de tener marca de 20-16 con efectividad de 3.39 vistiendo el uniforme de los Piratas, el derecho también ha sido una especie de mentor para el resto del cuerpo monticular.

Huntington también realizó cambios de bajo perfil para adquirir al relevista Mark Melancon y al abridor Jeff Locke. Y las firmas del dominicano Francisco Liriano y Jason Grilli se ven cada vez más astutas.

Y claro, el desarrollo de jugadores de los Piratas ha producido a peloteros como McCutchen, el tercera base dominicano Pedro Alvarez (19 jonrones, la mayor cantidad entre los antesalistas de la Liga Nacional) y su compatriota Starling Marte (12 dobles, seis triples, seis jonrones).

El segunda base Neil Walker, el derecho Gerrit Cole-al igual que McCutchen y Alvarez-son primeras selecciones de los Piratas en el draft.

Tal vez la decisión más importante de Huntington haya sido traer a Hurdle hace dos años. El dirigente ha hecho que encajen todas las piezas y tiene el don de convencer a los jugadores a creerse en sí mismos y en el equipo.

Si uno conversa durante cinco minutos con Hurdle, sale del encuentro creyendo que los Piratas son una realidad. Son muchas la cosas que empezaron a cambiar cuando Hurdle llegó y anunció que Pittsburgh ya no sería el mismo Pittsburgh de siempre.

Después de los inicios alentadores y luego los desplomes de los últimos dos años, Huntington mejoró la receptoría con Russell Martin y dejó que se acomodaran en el equipo Sánchez y Chris Snider.

Entonces, ¿qué hace esta edición de los Piratas diferente a las del 2011 y del 2012? ¿Hay motivo para pensar que no habrá otro colapso?

Para comenzar, es posible que los integrantes de Pittsburgh entiendan un poco mejor lo que es una pelea por la clasificación. Además, tienen mejores peloteros ahora. El equipo está construido a base de un cuerpo monticular que tiene la tercera mejor efectividad colectiva de la Liga Nacional. En ese sentido, los Piratas terminaron octavo en el 2012 y undécimo en el 2011.

Pittsburgh no tiene una ofensiva sobresaliente, pero tampoco existen muchos equipos de bateo abrumador. Con una mayor profundidad en la rotación y un bullpen llevado por Melancon y Grilli, los Piratas no van a dejar escapar muchas ventajas.

Otra cosa: Ahora se siente algo de magia. Pittsburgh ha ganado 11 de sus últimos 14 partidos decididos por una sola carrera, incluyendo el del domingo en Anaheim, cuando remontaron una desventaja de tres carreras en el noveno para empatar con los Angelinos e hicieron cuatro más en el décimo para finalmente ganar de manera sufrida por 10-9.

Huntington ha hecho movimientos agresivos los últimos dos años antes de la fecha límite de cambios sin que los jugadores pasen por la lista de waivers. Este año no debe de ser la excepción.

Sin embargo, no se sabe si habrá necesidad de eso. Con Alvarez y McCutchen cada vez más encendidos, los Piratas lucen como un equipo sin debilidades.

Claro, una temporada de 162 juegos revela las fallas de cualquier conjunto. Pero ahora mismo, Pittsburgh no tiene muchas.