Yasiel Puig ha causado un gran impacto en los Dodgers y en la Liga Nacional.

El guardabosque cubano de los Dodgers, Yasiel Puig, solamente ha jugado en 20 encuentros de Grandes Ligas. Pero ha sido impresionante lo que ha hecho en esos 20 partidos.

Tiene promedio de 442, con porcentaje de embasarse de .476 y slugging de .753. También ha corrido por las bases con naturaleza, ha conectado jonrones descomunales, ha atrapado elevados cerca del muro para después hacer disparos precisos desde los jardines. Se ha divertido en la cueva y hasta continuó en un juego tras recibir un bolazo en la cara.

Parece que Puig lo puede hacer todo. Hasta negoció sus primeros dos pasaportes no intencionales el fin de semana pasado.

¿Pero podrá integrar el roster de la Liga Nacional para el Juego de Estrellas con solamente un mes de servicio en la Gran Carpa?

Aquella podrá ser la interrogante de más intriga antes del sábado, 6 de julio, cuando se anunciarán los convocados al Juego de Estrellas. Esto se debe a que con los reglamentos del roster para el Clásico de Verano -- las sustituciones automáticas de serpentineros que hayan lanzado el domingo anterior, los candidatos para el Voto Final, el número de reservas en caso de que el partido vaya a extrainnings, etc. - son pocas las injusticias de jugadores que quedan fuera.

Sin embargo, Puig presenta un reto especial, un dilema filosófico para los fieles seguidores del Juego de Estrellas. ¿De qué tamaño tendrá que ser la muestra de talento para que sea digna de un llamado al evento? ¿Se podrá tener en cuenta el valor de entretenimiento de un muchacho que ha surgido al escenario en un corto tiempo, por encima del deseo de celebrar lo mejor de lo mejor en la primera mitad de la temporada?

Al Puig no ser parte de su equipo para el Día Inaugural, no se encuentra en la papeleta. Y por eso la decisión -- al menos desde un comienzo - caerá en manos del dirigente del Viejo Circuito, Bruce Bochy. Eso no favorecería a Puig, si los comentarios de Bochy en un programa de radio son un indicio.

"Honestamente, se me haría difícil elegir a alguien que haya estado aquí solamente tres semanas", expresó Bochy. "Las estadísticas deberán ser astronómicas para tenerlo en cuenta. No se lo podría negar a un jugador que ha estado aquí y lo ha hecho en toda la primera mitad. Estaría avergonzado con aquel jugador. Estaría avergonzado conmigo mismo. Por eso es que digo que no es muy probable".

Pero si Puig continúa el paso que lleva durante las próximas dos semanas, Bochy y MLB tendrán que incluir a Puig como uno de los cinco candidatos para el Voto Final en la Liga Nacional y dejar que los aficionados decidan si el jardinero merece ir al Juego de Estrellas. Poniendo a un lado que está en juego la ventaja como local para la Serie Mundial, en esencia éste es un juego para los fanáticos, quienes merecen ser parte de la decisión de si la figura Puig es suficiente para que la idea se convierta en una realidad.

Ninguno de los 59 novatos de posición en ser convocados al Juego de Estrellas lo ha logrado con tan poco tiempo de servicio como el que Puig tendrá a partir del 16 de julio. Bryce Harper -- a los 19 años de edad -- reemplazó en el roster a un jugador lesionado, pero ya había participado en 63 juegos.

Entonces, desde el punto de vista histórico, será difícil convencer a mucha gente. Y si lo vemos con mucha calma, el argumento de "incluir a Puig en el Juego de Estrellas" es un poco difícil de defender. Puig ni siquiera cuenta con el apoyo de su propio dirigente.

"En estos momentos, no", dijo el piloto de los Dodgers, Don Mattingly, la semana pasada. "Si llega al punto de que sus estadísticas sean enormes, debería ser tomado en cuenta. Por ahora, están pidiendo que sea elegido por encima de muchachos que tienen 40 remolcadas".

Pero este punto de vista imparcial ignora el increíble paso de producción que lleva Puig y los aspectos incalculables que entran en juego. En ocasiones hay que ignorar lo lógico.

Por eso Puig debe ser uno de los candidatos para el Voto Final, para que los aficionados decidan.