NUEVA YORK -- El 25 de junio del 2006, un Aníbal Sánchez de 22 años tuvo un debut bien exitoso en Grandes Ligas, tirando 5.2 ceros por los Marlins de la Florida ante unos poderosos Yankees de Nueva York en el viejo Yankee Stadium para adjudicarse la victoria. Más dulce fue el triunfo al producirse con la mamá de Sánchez, Carmen, presente en la Casa Que Construyó Babe Ruth.

Más de seis años después de aquel partido para el recuerdo, el venezolano regresa al Bronx por primera vez para lanzar en el nuevo Yankee Stadium, esta vez por los Tigres en el Juego 2 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana el domingo.

"Me sentí bastante emocionado de tener la victoria ese día", dijo Sánchez. "Ese día fue mi debut; todo fue fantástico."

Ese año Sanchez tiraría un juego sin hit ni carrera el 6 de septiembre en Miami contra los Diamondbacks, como parte de una primera temporada promisoria en la Gran Carpa. Del 2007 al 2009 el derecho se vio limitado por las lesiones, pero desde el 2010 está en salud.

Cuando los renovados Marlins de Miami fracasaron en la primera mitad del 2012, una de las consecuencias fue la decisión de deshacerse de talento establecido a nivel de Grandes Ligas. El 23 de julio, Sánchez-quien será agente libre después de esta temporada--y su compatriota Omar Infante fueron cambiados a los Tigres por Jacob Turner, Rob Brantly, Brian Flynn y una selección del draft amateur.

No fue un inicio fácil en la Liga Americana para el oriundo de Maracay. En tres de sus primeras cuatro aperturas por Detroit, permitió por lo menos cinco carreras limpias y, en total, concedió 18 anotaciones en sus primeras 20.1 entradas con los felinos.

Sin embargo, de ahí en adelante realizó siete aperturas de calidad (al menos 6.0 innings y tres limpias o menos permitidas) en ocho presentaciones para terminar la temporada regular.

"Cuando llegué era difícil, porque nadie me conocía y tenía que hacer nuevos amigos en el equipo", dijo Sánchez. "Pero ahora mismo todo el mundo está en la misma página. Estoy bien emocionado de formar parte de este equipo. Estoy contento de ser parte de esta temporada (de Detroit)."

Al final Sánchez tuvo números bien respetables en su actuación con los Tigres, con récord de 4-6 y efectividad de 3.74 en 12 aperturas.

"Hay mucho estrés que va con cambiar de equipo", dijo el manager de los Tigres, Jim Leyland. "Sobre todo un equipo que está en la lucha por la postemporada.

"También creo que tuvo que aprenderse un poco la liga", continuó el piloto. "Se toma un tiempo ajustarse a un nuevo lugar y él lo ha hecho muy bien."

El buen pitcheo de Sánchez en la recta final de la campaña regular continuó el pasado martes en el Juego 3 de la Serie Divisional de Detroit en Oakland. El venezolano, haciendo su debut en postemporada, permitió cinco hits y dos carreras en 6.1 innings, aunque cargó con la derrota en un duelo con el zurdo Brett Anderson.

Ahora hay una nueva serie y más responsabilidad aun para Sánchez. Para el diestro será la segunda vez que se enfrenta a los Yankees este año. El 8 de agosto en el Comerica Park-en medio del mal inicio del venezolano con los Tigres-permitió siete hits y siete carreras en apenas 3.0 innings y fue el pitcher perdedor.

Pero parece que hace mucho tiempo de eso. Sánchez ha sido otro lanzador desde la tercera semana de agosto y pretende seguir así.

Además, el domingo tendrá la presencia de sus padres Aníbal padre y Carmen en el Yankee Stadium, un extra para el serpentinero.

"Me siento emocionado, no sólo porque voy a estar aquí nuevamente en New York, sino también porque voy a contar con las presencia de mis padres", dijo Sánchez. "No sé qué pasará, pero pondré mi mejor esfuerzo para lanzar un buen juego para mis padres y para Detroit."