WASHINGTON - Gio González fue el mejor lanzador de los Nacionales durante la temporada. El zurdo se apuntó 21 victorias y ponchó a 207 bateadores. Por lo tanto, es lógico que González abra el Juego 1 de la Serie Divisional de la Liga Nacional el domingo contra el ganador del duelo entre los dos Comodines del Viejo Circuito.

González se mostró humilde al momento de hablar sobre abrir el primer juego de postemporada por un equipo de Washington desde 1933.

"Significa mucho, especialmente dada la gran rotación que tenemos. Algunos muchachos (en la rotación) fácilmente pudieron ser elegidos y merecerlo", expresó González. "Agradezco el simple hecho de ser mencionado en esa conversación. (Los Nacionales) sienten que debo ser yo el que salga para el primer partido. Voy a dar todo lo que tengo. Me voy a asegurar de que la decisión que tomaron resulte ser la correcta".

La última vez que González lanzó fue el 27 de septiembre contra los Filis. Estaba programado para abrir el martes contra Filadelfia, pero tras amarrar el Este de la Liga Nacional el día anterior, el mánager Davey Johnson decidió darle descanso a González de cara a los playoffs. González y el coach de pitcheo de Washington, Steve McCatty, ya tienen un plan con respecto a cómo alistarse para su primer juego de la postemporada.

"Le dije (a McCatty) que necesito seguir tirando, mantenerme en forma, mantenerme donde quiero estar. Lo entendió 100%", dijo González. "Esta es una experiencia de aprendizaje para mí, así que necesito saber cómo prepararme para algo así".

Esta postemporada es la primera de González, quien piensa pedirles consejos a otros lanzadores del club como Edwin Jackson y Mike González, quienes tienen experiencia en los playoffs. McCatty, quien jugó en la postemporada con los Atléticos a principio de la década de los ochenta, dijo que Gio no tiene que hacer ajuste alguno; lo único que necesita hacer es afrontar el primer juego de la SDLN como un partido de la temporada regular.

Como miembro de los Nacionales, González ha aprendido a usar su recta en ambos lados del plato. Además de registrar un alto índice de ponches, los bateadores le hacen contacto débil a sus pitcheos, lo cual le permite lanzar profundo en los partidos.

"Ha madurado mucho. Se he relajando un poco y ya no anda a 500 millas por hora", dijo McCatty.