ATLANTA - John Smoltz recuerda su primer "K".

Fue Darryl Strawberry, con una recta alta.

"Como si fuera ayer", dijo Smoltz. "Logré que el tirara. Sólo tuve dos ponches en aquella apertura. Lo ponché y al siguiente."

Fue 1988. Desde entonces, ha ponchado a bastantes. Smoltz estaba a apenas cuatro de convertirse en el miembro 16 del club de los 3,000 ponches antes del partido entre los Bravos y los Nacionales.

En su salida anterior, Smoltz ponchó a 10 en cinco entradas en la Florida, marcando la ocasión 44 que ha abanicado 10 o más. Ahora se une Randy Johnson, Pedro Martínez, Nolan Ryan, Curt Schilling y Roger Clemens, entre otros, en dicho club.

"Ese es un grupo élite", dijo Smoltz. "Lo que más me complace es que sea aquí en Atlanta. Ninguna fanaticada lo disfrutaría más que ésta."

Smoltz ya es el único lanzador con 200 o más victorias y 150 juegos salvados, y lleva más triunfos en postemporada (15) que nadie en la historia. Los 3,000 ponches fortalecerían sus posibilidades de llegar al Salón de la Fama.

"Nunca traté de ser un ponchador", dijo Smoltz. "Pero sucede que cuando más necesitaba un ponche, lo conseguía."

Smoltz habla como si fuera más fácil de lo que es realmente-sobre todo tomando en cuenta las lesiones que ha sostenido (cuatro cirugías en el codo, incluyendo una para reemplazar el ligamento del codo que le costó una temporada entera) y las tres temporadas enteras como cerrador.

Aún ahora, Smoltz lanza con dolores en el hombro de lanzar, lo cual lo obligó a empezar la presente temporada en la lista de lesionados.

"Hace lo mejor que puede con eso", dijo el manager de los Bravos, Bobby Cox. "Sé que yo no podría lanzar con esos dolores. Él es mucho más valiente que yo."

Desde que regresó a acción este año, Smoltz se ha visto mejor que nunca. Ganó sus primeras tres aperturas, permitiendo apenas una carrera en 16 innings y ponchando a 21. En su carrera antes del partido entre Atlanta y Washington, Smoltz tenía 2,996 ponches en 3,383 entradas, es decir poco menos de ocho K por cada nueve episodios.

Lo único que le falta ahora es otro anillo de Serie Mundial para acompañar al de 1995.

"Tiene todos los récords, todo lo que quisiera uno", dijo el receptor de Atlanta, Brian McCann. "Está más enfocado en llegar a otra Serie Mundial que en sus metas personales."

¿Y quién fue el más difícil de ponchar en todos estos años?

"Tony Gwynn", dijo Smoltz sin vacilar. "Lo ponché una vez. Él veía el plato mejor que nadie. Aún en conteos profundos se veía cómodo. Casi nunca podía poncharlo."